Miedo al dentista. Odontofobia

¿Eres de los que siente pánico ante la palabra dentista?, ¿has tenido malas experiencias en el pasado?. No te preocupes, la odontofobia (miedo al dentista) es más común de lo que crees y viene derivado de procedimientos que ya han quedado atrás.

No debes sentir vergüenza por ello. ¿La clave? La comunicación, y dar con un buen profesional que trabaje desde la confianza y el respeto. Infórmate, habla con amigos y familiares que visiten periódicamente a su odontólogo.

Cuando se tiene miedo al odontólogo, tendemos a evitar el tratamiento, por lo que entramos en un círculo vicioso que puede llevar a un deterioro de tu salud bucodental, que afectará a tu salud en general.

Si tienes fobia al dentista, cuéntanoslo. Nosotros te damos la oportunidad de visitar la clínica previamente para que conozcas las instalaciones y al profesional que te atenderá.

En la primera consulta habla con tu especialista, díselo sin tapujos, cuéntale cuál es tu temor en concreto. No te juzgará, (¡por supuesto que no!) y sabrá cómo tranquilizarte. Te explicará todo el proceso previamente, el tratamiento será personalizado a tus circunstancias y se hará de forma gradual. No haremos nada para lo que no estés preparado mentalmente.

¡Te ayudamos para que puedas superar tu miedo al dentista!

 

Miedo a la anestesia dental

En ocasiones, no es el dentista en sí lo que nos preocupa sino el momento de la anestesia y pensar en una aguja.

En Clínica Dental DOR queremos que ese momento pase lo más desapercibido posible y antes de poner la anestesia aplicaremos una crema para adormecer la mucosa y que la sensación sea menor.

Además, también realizamos tratamiento con sedación inhalada (enlace a sedación) para mayor tranquilidad y confortabilidad.

¿Qué puedo hacer?

¡La información es poder! y saber qué tratamiento se te va a realizar y cómo es el procedimiento puede ayudar a calmarte. ¡No tengas miedo de hacernos preguntas! Estamos para ayudarte.

Puedes aprender a controlar la ansiedad mediante técnicas de respiración con el diafragma (infla tu barriga al respirar e intenta mantener desinflado tu pecho), intenta que sea una respiración calmada y lenta, tomando aire por la nariz y soltándolo lentamente por la boca.

Si te ves en la necesidad de tomar algún relajante debes consultarlo antes con tu dentista para que no interfiera con el tratamiento. Algunas infusiones como la tila o la valeriana
también pueden servirte de ayuda.

Una de las cosas que pueden aumentar el nerviosismo son los sonidos del instrumental de la clínica. Puede ser una buena idea que lleves tu propia música y unos auriculares. Igualmente, nosotros estaremos encantados de ponerte tu música favorita ¡pide por esa boca!

Al acabar saldrás de allí más fuerte y orgulloso de haberlo superado ¿Quieres hablar con nosotros? Anímate y ¡da el paso!, ¡sabemos que tú puedes!

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¡Mi hijo tiene pánico al dentista!

El miedo al dentista en niños también es muy habitual.
En muchas ocasiones existe una relación entre la ansiedad dental de los más pequeños y alguna experiencia previa negativa, pero también se ha observado que existe una relación entre el miedo al dentista de los adultos y el del niño. En ocasiones los adultos pueden expresar ante el dentista pequeñas señales que son percibidas e interpretadas como amenazantes.

Es muy importante que el dentista infantil tenga experiencia y sepa tratar a los niños para crear un clima agradable y que se sientan cómodos, seguros y relajados.

Nuestra odontopediatra le explicará al niño previamente que le va a hacer mostrándole los instrumentos e imitando algunos movimientos. Usará palabras que el niño pueda comprender modulando su tono de voz para aliviar sus temores y no le mentirá, ya que esto haría que perdiese la confianza en ella. Le explicará en todo momento qué debe hacer y lo reforzará positivamente.

En casos severos, se planifica el tratamiento odontológico de forma progresiva, comenzando por los tratamientos más sencillos para que poco a poco el niño vaya ganando confianza. Además podrá usarse la técnica del “tiempo fuera” que consiste en parar el tratamiento unos minutos para que el niño pueda calmarse o incluso posponerla a otro momento. Esta técnica solo puede llevarse a cabo en ocasiones en las que haya un pleno entendimiento y cooperación con los padres.

¿Qué pueden hacer los padres ante la odontofobia infantil?

Una buena forma de aliviar los temores de nuestros hijos es llevarlos con nosotros en nuestra visita al dentista, así podrá familiarizarse con la clínica, los doctores y el ambiente. Además, al ver tu comportamiento relajado sentirá que no hay nada que temer. En las situaciones nuevas los padres son la gran referencia de los más pequeños.

Si esto no es posible, las visitas periódicas del niño al dentista harán que se habitúe y que las vea como algo natural. De esta forma, potenciaremos los tratamientos preventivos y se evitarán con mayor probabilidad tratamientos más complejos que suelen ser más molestos.

El lenguaje que usamos con los más pequeños también es importante. A veces, sin darnos cuenta usamos la visita al dentista como un ejemplo de castigo: “no comas más caramelos, o te llevaré al dentista”. Estas pequeñas sutilezas del día a día hacen que el niño interiorice el dentista como algo negativo. La idea que debemos transmitirle es que el dentista le ayudará a mantener sus dientes saludables, no solo mediante tratamientos, sino también proporcionándole las pautas y consejos adecuados de higiene dental.

Una vez en consulta, es mejor que pase solo a gabinete, ya que aunque queremos proteger a nuestros hijos y ayudarles con sus emociones, la mayoría de los niños se comportan de forma diferente en presencia de los padres. Podemos ayudarles calmándolos en la sala de espera.

Por último, debemos elegir a un buen dentista con experiencia infantil y especializado en odontopediatría.

Recuerda que si tienes cualquier duda o inquietud puedes contactar con nosotros.

¡No hay nada más reconfortante que la sonrisa de un niño!