Buenos hábitos bucodentales

¿Sabes cómo cuidar la salud de tu boca? Tener una sonrisa sana está en gran parte en tus manos. Por eso te vamos a proponer una serie de pautas para mejorar tu salud bucodental.

Para comenzar os vamos a hablar sobre el cepillado. Es importante lavarse los dientes después de cada comida, tres veces al día, pero también hacerlo correctamente. Para ello debemos pasar el cepillo por ambas caras de los dientes, por la lengua y el paladar junto con las superficies de masticación. La duración del cepillado no debe ser inferior a dos minutos y no debe hacerse bruscamente, evitando así dañar las encías.

Los dientes se cepillan desde la encía recorriendo toda la cara del diente realizando un movimiento de barrido como si dibujáramos una “C” para los adultos. Para los niños es mejor realizar un movimiento más sencillo haciendo círculos, como si de las ruedas de un tren se tratara. Es aconsejable usar un cepillo de cerdas de dureza media, junto a cepillos pequeños interproximales e hilo interdental para limpiar el espacio entre los dientes, sin olvidarnos nunca de incidir en la limpieza de las muelas posteriores. Por último, si necesitamos un tratamiento específico podremos usar enjuague bucal como complemento. 

Debemos limpiar muy bien el cepillo intentando que no queden restos en él sacudiéndolo y golpeándolo contra el lavabo después de haberlo enjuagado. Así conseguiremos expulsar los restos de comida arrastrados por el cepillo. 

El momento del día también es importante, por la noche debemos prestar especial atención a nuestra boca, ya que en esta franja horaria disminuye la formación de saliva y el movimiento de la lengua que nos ayudan a proteger nuestra boca, y por la mañana debemos limpiar la lengua, ya que después de tantas horas y con la deshidratación nocturna puede aparecer el mal olor.

Por último, es recomendable cambiar el cepillo de dientes cada 3 meses de uso por uno nuevo. Si tienes dudas estaremos encantados de ayudarte.

La alimentación 

Otro factor importante para el cuidado de nuestros dientes y encías, es la alimentación. Alimentos ricos en flúor, como pescado azul, zanahorias, plátanos, manzanas, fresas o uvas contribuyen a reducir el riesgo de caries. Otro alimento que nos aporta protección frente a las caries gracias a la caseína es el queso, será una opción ideal terminar las comidas con una porción, más aún cuando no tengamos la opción de cepillarnos los dientes. En el caso de los niños podemos dárselo para que lleven al cole o de excursión. Es necesario masticar bien todos los alimentos, ya que esto estimula la secreción de saliva que aporta sustancias defensivas y promueve la autolimpieza de nuestra boca, previniendo enfermedades orales. La dureza de los alimentos también va a influir, por poner un ejemplo sencillo será mejor que optemos por un pan horneado frente al pan de molde.  Son desaconsejables el consumo de alimentos ricos en azúcar como bollería, dulces, galletas, mermeladas, chucherías, etc.

Por otro lado, algunos alimentos llevan altas cantidades en colorantes artificiales que pueden generar manchas en los dientes. También algunos refrescos, a pesar de disminuir su contenido en azúcar, siguen manteniendo sus componentes ácidos, lo que pueden deteriorar el esmalte de los dientes, algo que también ocurre con el tabaco y el alcohol.

Visita al dentista periódicamente, al menos una vez al año para detectar posibles problemas de salud bucal, y ponerles freno lo antes posible. Así los tratamientos serán más fáciles, menos molestos y más económicos. La limpieza bucal se indica cuando hay acumulación de sarro en nuestras encías, puede variar la frecuencia entre anual o incluso cada tres meses. 

En resumen… para tener buenos hábitos bucodentales, mantén una buena higiene bucal, cuida la dieta y visita periódicamente a tu odontólogo. Así cuidarás tu salud bucodental y la de los tuyos. 

Si tienes dudas, estamos a tu disposición.

¡Contáctanos!